Saturday, June 2, 2007

Los hijos bastardos del amor

El 19 de abril de 2005 publiqué esta entrada en mi Windows Live Space. En ese entonces yo era otro; poco o nada queda de ese Daniel de hace dos años. "El tiempo lo destruye todo" dicen en Irreversible; qué razón tienen. Lo vuelvo a publicara ya que dos amigos y ex compañeros de la preparatoria lo leyeron, junto con otro texto te subiré más adelante, y me dijeron que les encantó como lo escribí... creo que necesito un ego rush.

“El que no tiene celos no está enamorado”
-- San Agustín

Hace unos cuantos días, el viernes pasado para ser exacto, recibí una desconcertante noticia en mi celular:

Me mandaron flores a la estación

“WTF?!”, pensé, “¿Flores? Bueno, tal vez fui yo y no lo recuerdo… mmm no, no fui yo”. En ese momento me cayó el veinte, como un martillazo a la cabeza: Alguien, que no era yo, había enviado flores a mí amada MJ en su lugar de trabajo.

Inmediatamente recordé aquella ocasión; el día en que le había enviado a MJ un arreglo de globos y una vaquita de peluche tras haber presentado su tesis. Curiosamente, y por obra y gracia de la diosa fortuna, el “cariñito” llegó justo al mismo tiempo en que entraba a su oficina.

Ese mismo día, pero más tarde, acudí a saludarla. Allí, en medio de sus compañeras de trabajo (porque casi todas eran compañeras) escuche la frase, “eres el hombre sensación del momento”, debido a que todas en la oficina se había percatado del poco-más-que-llamativo arreglo global.

Ahora alguien, que no era yo, se había convertido en el “hombre sensación”, porque según me comentó MJ horas después, un taxista había llegado a la estación preguntando por ella para asegurarse que laboraba allí antes de dejar las flores, lo cual garantiza que mínimo las recepcionista, y todos las personas con las que ella platica, se enteraron.

A pesar de mis tormentosos pensamientos, decidí calmarme. “Be cool, be smooth, be Don Juan de la Nooch”. Consideré tonto preocuparse por algo como eso, así que lo tomé sencillamente como un hecho generador de anécdotas. Me convencí a tal grado que inclusive bromee con MJ al respecto.

En son de broma, y conociendo como funciona la mentalidad masculina, le aposte 5 dólares a mi media naranja a que le susodicho le enviaba otro ramo de flores el sábado o a más tardar el lunes. Ella, por su parte, me aposto que el sujeto en cuestión se comunicaría ese mismo día o a más tardar el sábado.

Perdí la apuesta… más o menos.

Resulta que el tipo se comunicó a la estación para saber si había recibido el regalo. No conforme con esto, le comentó que el otro arreglo floral (uno que había llegado al trabajo de MJ hacía dos o tres semanas sin destinatario) también era de él para ella. La cosa no termina allí. El sábado, recibo otra noticia desconcertante a mi celular:

“Ja ja ja me llegaron más flores”

“¿Otras flores? ¿Pues de que se trata esto?”, me pregunté. No podía concentrarme, lo que sea que estaba haciendo, no estaba recibiendo mi total atención, ya que alguien, que no era yo, le había enviado otras flores a MJ.

Estaba desesperado, angustiado, no pensaba en otra cosas. “¿Quién es ese tipo? ¿Qué quiere con ella?” Salí de la sala de edición y fui al baño a mojarme la cara. “¿Qué no sabe este tipo que MJ tiene novio? Bueno, como si eso haya detenido a alguien antes”. Bebí agua del bebedero. Me dirigí al programa de radio al que me habían invitado.

Después me llamó. Todo estaba bien. Los arreglos eran inofensivos, ya que sólo era una forma de demostrar su “aprecio” por el trabajo desempeñado por MJ. Me enteré de que habían sido dos personas distintas las que había enviado flores. Ahora eran dos contra uno, malditos montoneros. Todo está bien. Clic.

Seguí con mi trabajo. Después de una horas le mandé un mensaje. Nada. Esperé 10 minutos. Lo intenté de nuevo. Nada. “Ok, llamaré”. Nada. “Bueno, entonces a su casa”. Contestó alguien que no conocía. MJ no estaba, había salido. Eso equivale a nada.

Me senté frente al monitor de la Mac. Pensando en ella. En las flores. En el tipo. En ella con las flores. En el tipo con la flores. En el taxista. En los tres arreglos. En ella. En las flores. En el tipo.

De pronto, suena el celular. Era esa melodía que había colocado para identificar las llamadas de la dueña de mi corazón y de tres arreglos florales de un desconocido. Salí lo más rápido que pude de la cabina de edición para tener mejor recepción y contesté.

La charla fue calmada y con lujo de detalles para no dejara nada a la interpretación. Uno de ellos llamó para disculparse al enterarse por la radio de que MJ tenía novio, y afirmo no tener la más mínima intención de afectar la relación. El otro… pues sepa la bola.

El caso es que todo quedó arreglado. En pocas y míseras, eran solo unos fans *coff coff* stalkers *coff coff* que apreciaban su trabajo de locución. No more, no less. Le explique como me sentí, qué pensaba, qué me preocupaba.

Estaba celoso. Se me retorcía el estomago. Sentía coraje. Frustración. Pero tras platicarlo con ella, todo cesó. Su plática me sanó. Por eso y más, la amo.

Moralejas:
  • No apuestes con tu novia, a menos que sepas que vas a ganar
  • Alguien debe de pagar el precio de la fama, y no necesariamente es el/la famos@
  • Arjona tenía razón: “Los celos son mitad falta de sesos y mitad inseguridad”
  • No hay mejor remedio que la comunicación
  • Quién dijo que escribir no es terapéutico

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